Un gin-tonic elaborado por Óscar Solana con ginebra rosa. / ROBERTO RUIZ

El propietario de la Taberna La Solía y experto en coctelería analiza la evolución de este trago largo en los últimos años

Los profesionales que están detrás de la barra, los que llevan años sirviendo copas, saben más que nadie la evolución de las bebidas más populares, como es el caso del gin-tonic. Parece que su elaboración clásica, la del hielo, la rodaja de limón, la ginebra y la tónica se mantiene en el tiempo, atrincherada en los paladares de los amantes del trago largo, pero realmente, en el mundo del gin-tonic, se están produciendo importantes ‘avances’ que el bartender cántabro Óscar Solana, experto coctelero con numerosos premios en su haber, ha ido observando en los últimos años.

Según él «las marcas de refrescos han ido evolucionando al mismo tiempo que lo han hecho las ginebras, aportando matices diferentes a los que ya se conocían. Un ejemplo es la Royal Bliss Berry, una mixer que no tiene quinina y que huele a frutas con hueso, como el melocotón, pero que sabe a frutos rojos». «La tendencia actual es -señala- beber sin tanto alcohol, tanto en los tragos largos como en los cócteles, que ahora mismo son una alternativa diferente al clásico gin-tonic».

Este profesional de la coctelería, que además tiene en el mercado un vermut propio, que elabora ginebra y que pronto lanzará dos mermeladas elaboradas con sus vermut blanco y rojo, afirma también que «cada vez el gin-tonic se toma más por la tarde. La noche, lo decimos todos, va en declive. Sigue habiendo una parte de fiesta pero la copa se disfruta mucho más al atardecer».

Recalca Solana la importancia que tiene el hielo para la composición de cualquier copa. «La del hielo -dice- es una parte muy importante a la hora de elaborar un gin-tonic. Se necesita un hielo macizo, que no se deshaga y que esté fresco. Que se mantenga firme sin aguar la bebida».

Para comer o cenar

Hace también referencia a la moda de comer o cenar con gin-tonic, una propuesta actual de algunos chefs. «Porqué no se va a acompañar una carne con esos matices que desprende, por ejemplo, un whisky con sprite, o un pescado con un gin-tonic, con ese toque de cítricos tan característico. La cuestión está en encontrar el equilibrio entre la comida y la bebida. No es cuestión de que la gente salga de comer borracha».

No basta con echar en un vaso los ingredientes y darle un golpe con una cucharilla

Dentro de esta tendencia de ‘mezclar’ gin-tonic y otros combinados con la comida, el bartender y propietario de la Taberna La Solía, en Liaño, afirma que «están muy de moda los aires para acompañar algunos platos, y el juego con infusiones de alcohol. Por ejemplo, coger cinco centilitros de ginebra, tres cucharadas de un té de jengibre y un refresco de limón». Y en cuanto a la alternativa al gin-tonic tradicional, Solana apuesta por «un whisky con ginger ale. Fresco, ligero, una forma distinta de tomar whisky y que se asemeja mucho al gin-tonic».

Finalmente, realizó una descripción del bebedor habitual de gin-tonic. Para él «se trata de personas de treinta años en adelante, con una franja de los veinte a este edad de experimentación con la bebida en busca de unos sabores determinados».

Los pasos a seguir

Preparar un buen gin-tonic parece fácil, pero, como todo, tiene su truco, más bien una serie de pasos a seguir. No basta con echar en un vaso los ingredientes y darle un golpe con una cucharilla. Óscar Solana, acostumbrado a preparar unos cuantos a lo largo de cada jornada en su Taberna La Solía, fija en cinco esos peldaños a escalar para, al final, encontrarse con una bebida refrescante, apetecible y con muchos matices en el paladar. Un gin-tonic, en definitiva, de categoría.

-Señala el bartender que «lo primero que tenemos que hacer es enfriar la copa, bien llena de hielo.

-Pasados unos segundos, con un ‘gusanillo’ retiramos el agua sobrante.

-En tercer lugar, se añade el alcohol que no debe ser más del 25% en relación al refresco.

-En cuarto lugar, se echa la tónica Royal Bliss despacio sobre el primero de los hielos.

-Se finaliza perfumando con cítricos, adecuados a la preparación».

Los utensilios necesarios son: pinzas para el hielo, ‘gusanillo’ para retirar el agua, copa de boca ancha y, «principalmente, mucho cariño».